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«Mi actual despacho es un espacio lo suficientemente
amplio y pequeño como para trabajar a gusto». La
directora de la delegación de Zaragoza de la empresa
Comunicación Global,
Sara Dobarro, no necesita de grandes
dependencias para dar rienda suelta a su gran capacidad creativa.
Es más, dice que aunque tuviera disponible un edificio
entero para ella sola no se instalaría en un despacho
mucho más grande que el que tiene actualmente en la calle
Zurita. «Como mucho pondría un pequeño cuarto
de baño», puntualiza.
Dice Dobarro que no lo necesita. Que la funcionalidad se impone
en su trabajo diario. Sus afirmaciones ganan peso si se tiene
en cuenta que a lo largo de su dilatada carrera profesional
en el mundo de la comunicación ha trabajado en los despachos
de los más altos estamentos políticos. «He
visto despachos que tenían hasta comedor. El problema
es que están pensados para vivir en él»,
subraya.
Con todo, reconoce Dobarro que su vida familiar flirtea constantemente
con la profesional. Y que no le importa. Para comprobarlo, no
hay más que echar un vistazo por su estancia. Fotografías,
dibujos de sus hijos, regalos y recuerdos varios invaden las
paredes de la estancia.
Multitud de objetos personales que son, como ella misma reconoce,
«muy Sara». «La impresora, el ordenador y
hasta el ratón son muy menudos, como yo». Pero
ojo, que sus palabras no lleven a engaño. Porque sus
ganas de crecer son enormes:
«Mi objetivo es tener la
empresa de comunicación más grande de España»,
espeta Dobarro con una seguridad en sí misma que llega
a asustar.