Frustrantes 'P señoras'

EL CORREO GALLEGO

Reflexiones

Domingo 19 de febrero de 2006.- Si ustedes frecuentan o visitan el nuevo aparcamiento subterráneo del centro comercial Puerta Cinegia, con la entrada por la Plaza de España, en Zaragoza, capital de la modernidad, se encontrarán encima de algunas plazas del párking P Señoras. Una como mujer, mueve la cabeza y vuelve a leer: ...

...¡Sí he visto bien! Además, justo al lado, placas de las mismas dimensiones y con el mismo tipo de letra y color indican P Minusválidos.

No daba crédito. ¡Es muy fuerte! Lo cierto es que en estos tiempos, donde se proclama la igualdad de sexo, donde los hombres se visten de mujeres y los gais abanderan con orgullo su sensibilidad, no creo muy afortunada esa distinción. Para asegurarme bien antes de escribir, me pasé un rato en el referido párking, observando. Y más que efectivo, definitivamente, puedo asegurarles que estas plazas especiales para señoras son “frustrantes y provocadoras” para muchos.
He visto cómo las parejas discuten, como miden las plazas especiales para que aparquemos las mujeres, que son más amplias. Hombres abusando de la compañía femenina aparcan en dichos espacios y comentan: “Di que conducías tú...”. ¿Se pueden imaginar todo lo que he presenciado? Podría escribir un guión para el cine. Pero antes de ello, como mujer, como ciudadana y como periodista, me siento en la obligación de compartir con ustedes este hecho.

Preguntados los empleados del párking, dicen que es para proporcionar mayor seguridad a las mujeres. Estas plazas se encuentran en la primera planta, al lado del control. En principio, hasta podría parecer lógico; pero por contrapartida me hace sentir más insegura. ¿Es que en la era de las nuevas tecnologías y de la informática, donde todo está controlado a distancia, no hay seguridad en las otras plantas del aparcamiento?

Algo me dice, que de seguir así, los que vivimos aquí seremos el hazmerreír de muchos visitantes que no darán crédito a lo que leen y provocaremos que se escriba la historia de muchas frustraciones. Algo que trae más polémica que beneficios, debe ser retirado. Una vez más, los seres humanos “aprendemos haciendo”.

Comprendo que el objetivo era bueno, quisieron ser corteses y caballeros, pero estamos en pleno siglo XXI, era de la igualdad. Antes de finalizar, una cosita: a los minusválidos para aparcar en las plazas reservadas para su colectivo se les exige que exhiban una tarjeta especial. ¿Cuándo, cómo y quién expedirá la acreditación de las mujeres?