

El rastro y la palabra
ARAGONDIGITAL.ESTribuna digital
Miércoles 17 de mayo de 2006.- La palabra, para todos los pueblos y culturas, tiene un valor indiscutible. Hay quienes, a pesar de los avances tecnológicos y otros sofisticados sistemas, siguen sellando acuerdos con palabras. Los gitanos le dan un alto valor a los tratos verbales. El colectivo que forma la Nueva Plataforma de Vendedores del Rastro siente que las palabras de los políticos están devaluándose. Están muy molestos y “como no les escuchen, tomarán otras medidas de presión”, dicen.
Este domingo fui al rastro, en el recinto del Príncipe Felipe, acompañada por Jesús Carbonell, presidente de la mencionada plataforma, y pude comprobar como clientas buscaban desesperadamente los puestos a los que habitualmente acudían. “Además, las nuevas calles son muy estrechas, no caben dos furgonetas para poder descargar y recoger, y no digamos si empieza a llover”, me explican.
Al no poder desalojar con rapidez, su género se les echaría a perder. Las furgonetas están lejos de sus puestos, aparcadas en el recinto ferial. Los compañeros que llevaban 22 años vendiendo juntos y ya tenían una clientela compartida, ahora se encuentran diseminados y disgustados. El servicio más cercano del puesto de Jesús se encuentra a 600 metros y la mayoría están sucios.
La lógica, la logística y la seguridad brillan por su ausencia. Eso sí, hay, al menos, medio centenar de agentes para vigilar el caos circulatorio que se monta y multar a los vehículos mal estacionados. ¡Y la que no para de trabajar es la grúa municipal! Los vendedores del rastro siguen a la espera de mejoras, y de un sorteo justo, que ponga fin a este “sinsentido”. “De un día para otro nos han bajado a este espacio y no se dan cuenta de que los puestos son muy estrechos y que nada tiene que ver con nuestra organización de 22 años”. “Y lo han hecho con un arreglo rápido, sin escuchar a los afectados”.
Nunca he visto a un líder perder su rumbo debido a una falta de competencias técnicas. Pierden cuando están mal informados o porque no quieren escuchar. El manejo de conflictos es un gran ejemplo para demostrar la valía de las personas. Es el momento de planear, organizar y controlar que todo funcione, por lo menos como ocurría en el emplazamiento de La Romareda. No derrochemos más tiempo y energía. Quienes saben perfectamente su oficio, conocen sus necesidades y no se venden por intereses.
Sr. Belloch le recomiendo que escuche a los vecinos para poder poner su talento a su servicio. Piense que las elecciones están a la vuelta de la esquina. Puede que la mitad de los vendedores del rastro no voten en Zaragoza, pero la otra mitad y los miles de ciudadanos que ven la nueva chapuza que ustedes han hecho, sí.
