Barreras por tierra y aire

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Tribuna digital

Martes 25 de julio de 2006.- Qué impotente me siento en estos momentos frente a mi ordenador. Tenía que estar hoy en Valencia y mañana en Almería, pero la falta de comunicaciones y medios de transporte han levantado ante mí una barrera que no me permite llegar a tiempo para realizar mi trabajo. ¿Seguiremos con esta deficiencia en las comunicaciones por tierra y aire en el 2008? Los visitantes que provengan de la zona mediterránea del Levante lo van a tener complicado.

¿Habrá alguien trabajando para corregir esta especie de muro de ladrillos invisibles que nos hacen perder oportunidades? Si tienen paciencia, les sugiero consulten el “increíble” planning de viaje con destino Valencia. Primera opción: evidentemente, no existe una autopista que conecte Aragón con la Comunidad valenciana y la densidad del tráfico de la arteria de comunicación que une Zaragoza con la capital levantina es elevadísima. Si a esto le añadimos que el exceso de velocidad nos hace perder puntos, más las excesivas temperaturas que estamos sufriendo y las diferentes deficiencias que presenta la red viaria, optaremos por otras alternativas.

¿Tal vez el tren? Mejor no. El viaje Zaragoza-Valencia se hace eterno. Seis horas de un pesado recorrido, en una especie de cercanías, que hace 19 (DIECINUEVE) paradas. ¿Y si optamos por el avión? ¡Oh, sorpresa! No disponemos de vuelo Zaragoza-Valencia. Tenemos que levantarnos a las 5,30 horas, para coger el AVE de las 6.45 destino Madrid. Y una vez en la capital de España, el vuelo de Iberia de las 10,00 que aterriza en el Aeropuerto de Valencia a las 11,05. En fin, que para llegar a las 12,00 p.m., me tendría que levantar a las 5,30. ¿Creen que uno puede estar en forma para negociar tras esa paliza?

¿Facilitar visitas a la Expo?

¿Y a alguien se le ocurrirá hacerlo a la inversa para venir a visitar la Expo en el 2008? Amigas y amigos lectores, les recuerdo que la Humanidad ya ha “roto” la barrera del sonido (en el año 1947). Un siglo más tarde, y ante eventos internacionales de la magnitud de Expo, no somos capaces de vencer ciertas barreras “humanas”. Y digo bien, porque es cuestión de que quien tenga responsabilidades públicas analice y corrija este problema.

No se trata sólo de planificar una mejora en las arterias de comunicación por tierra, sino de estudiar una mejora en la línea de trenes para unir Zaragoza con el Levante español. ¿Y por qué no una línea aérea que nos conecte con Valencia? Disponemos de vuelos a bajo coste con París, Londres y Roma. ¿Por qué no van a funcionar dentro del territorio nacional con capitales de una población similar a las grandes urbes europeas?

La verdadera barrera no está en el cielo, sino en nuestros conocimientos, y la voluntad de quienes ostentan el poder por proporcionarnos unas comunicaciones terrestres y aéreas seguras, en condiciones y acordes al siglo XXI.