

Piercing y tatuajes en Aragón
ARAGONDIGITAL.ESTribuna digital
Miércoles 1 de noviembre de 2006.- ¿Sabía usted que con un piercing o tatuajes no le harían una resonancia magnética a su hijo? ¿Y que con un tatuaje en la espalda, a su hija, no le podrán poner la epidural para dar a luz? Eso sin contar las múltiples complicaciones de salud que originan los piercing corporales, puestos en cejas, labios, nariz, lengua, pezones, ombligo o genitales. Y digo bien, hija o hijo, porque la mayoría de los portadores de estos “adornos” son jóvenes. Preguntando con sana intención, ¿ha visto usted a alguno de nuestros políticos con un piercing? O, ¿se lo imagina en un cartel de campaña electoral?
En Aragón y concretamente en Zaragoza, hay sitios donde nuestros menores, incautas víctimas de una moda pasajera, acuden, sin autorización de sus padres o tutores, para dejarse perforar distintas partes de su cuerpo, por lo que pagan, además, 40 euros de media por cada agujero. Eso sí, antes de la intervención, les advierten que si se mueven, en el caso del piercing en la ceja, pueden tocarle el nervio y quedar con una leve parálisis facial o el párpado caído. Aún así, siguen adelante.
Riesgo: salud y educación
¿Es necesario que nuestros niños corran ese riesgo? ¿Qué sentido tiene? El joven que decide hacerse un piercing no razona, pero sabiendo las complicaciones que conlleva, y la plaga que están siendo, creo que los responsables públicos debieran tomar cartas en el asunto. En mi opinión se debería de prohibir esta práctica hasta la mayoría de edad. Una niña o niño de 13 años no calibra los efectos y consecuencias que producen los piercing, como no ve los del alcohol, o del tabaco. En estos dos últimos casos la Administración ya ha actuado. ¿Cómo afrontar este tercer problema?
Aragón, más que América
En América, preparan a los médicos de familia para abordar las complicaciones e informar a sus pacientes. A mí, particularmente, me gustaría que Aragón, en este caso, fuese un paso por delante y también actuase en la prevención. No es más que una simple reflexión, pero desde esta tribuna de opinión, solicito a los responsables públicos de Salud y Educación de Aragón que velen por la salud de nuestros niños. Tal vez podría ser útil una campaña de información a los jóvenes, pero en su lenguaje, pensando como ellos y utilizando sus vehículos de comunicación.
En el número 15 de Of. American Family Physician, hay una revisión clínica sobre las complicaciones que trae esta popular moda de la última década. Consecuencias como problemas de piel, edemas localizados, infecciones, rechazo del cuerpo extraño y en el caso del piercing en la lengua, fractura de dientes. Los niños de los años 60 fuimos una generación marcada por la vacuna de la viruela y, sin necesidad, 40 años más tarde, muchos jóvenes quedarán marcados por las secuelas de piercing y tatuajes.
