

Magna Zaragoza
ARAGONDIGITAL.ESTribuna digital
Miércoles 13 de diciembre de 2006.- No cabe la menor duda de que Zaragoza es Magna; y todos los acontecimientos internacionales que la van a engalanar, van a hacer de nuestra querida Zaragoza una capital más sobresaliente de lo que por naturaleza le ha tocado ser. Ahora bien, para ser dignos ciudadanos de la Magna Zaragoza hemos de gozar de gran magnanimidad. ¿Y quiénes debieran ser los primeros en poseerla? Es obvio: nuestros gobernantes.
En estas fechas, en las que todos expresamos deseos de Paz, se hace más patente quién siente con magnamidad y nobleza. Algunos políticos que se creen poseedora de ella intentan utilizarla torpemente para ocultar los problemas; y en vez de intentar comprender el porqué de determinadas acciones y positivizar la fuerza de diferentes corrientes, se sienten heridos.
Década prodigiosa
Si Zaragoza es magna, lo es por su bondad. Por eso, todos queremos, para la década prodigiosa que va a transformar la capital del Ebro, al mejor dirigente. Y escribo, conscientemente en masculino, porque no hay ninguna mujer que encabece candidatura alguna en esta ocasión. Son momentos de escuchar y analizar. Estos días tan entrañables son propicios para ello.
Magnos caballeros recuerden que, precisamente gracias a las acciones de los seguidores, nacen los líderes. Uno asciende por el reconocimiento de los otros y por los hechos hacia un interés común, por su comprensión de la naturaleza humana y su contribución a la sociedad.
Otorgar o negar poder
Los buenos líderes deben tener la habilidad de motivar, comprender e inspirar a sus seguidores y mostrar sólidas creencias, valores y actitudes constructivas. Si no es así, hasta sus partidarios dejarán de estar unidos a él y empezarán a no sentirse representados. Hoy hemos avanzado mucho y el pueblo ha demostrado que tiene capacidad para otorgar o negar poder, electoralmente hablando, claro.
Creo que todos queremos para Zaragoza el mejor alcalde. ¿Quién será? ¿Biel, Buesa, Belloch…? Los tres empiezan por B, de bueno, pero sólo uno será el que rija los designios de la Magna Zaragoza. Para que elegir bien, durante esta Navidad, pensemos, escuchemos e intentemos desarrollar nuestra percepción del invisible mundo de las mentes y abrir el corazón humano. Ahí está la verdad. Feliz Navidad.
