Injusta subida del AVE para Aragón

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Tribuna digital

Miércoles 24 de enero de 2007.- Acabo de llegar de Madrid, en plena “cuesta de Enero”, con la cartera más menguada de lo habitual tras pagar un billete del AVE que ha aumentado su costo el doble en Aragón con respecto a otros trayectos. Pero la cosa no queda ahí: volverá a aumentar en abril, cuando el tren alcance los 300 kilómetros por hora.

¿Por qué? Si me permiten recordarlo: el argumento “es de nota”. Dicen los responsables de la empresa pública RENFE que como el servicio que estaban prestando en la línea Zaragoza-Madrid era de una calidad inferior, “magnánimamente” nos han permitido pagar menos. Y ahora que empiezan a alcanzar los niveles de calidad exigida, nos suben el precio.

¿Creen ustedes justo que un error manifiesto y reconocido por parte de una empresa pública debe ser pagado por los ciudadanos? Me parece una injusticia y un abuso de poder frente al consumidor. Y nuestros representantes políticos, ¿se van a quedar callados? ¿Cómo van a defender nuestros intereses? ¿Será otra espina más, clavada en el corazón de Aragón?

Una forma de ser

Creo recordar que el lema de campaña del señor Belloch, como candidato a la Alcaldía en las pasadas elecciones, decía “una forma de ser, una forma de actuar”. En la calle, está el sentir de que nuestros políticos no alzan la voz para defender nuestros intereses ante el poder central. Ahora es el momento de que los actuales candidatos nos demuestren cómo van a ser, cómo van a actuar.

Es tiempo de realidades y de proteger los intereses de Aragón en general y de cada uno de nosotros en particular. Los aragoneses ya no admitimos la callada por respuesta ante Madrid.

Agridulce

El poder mediático e intelectual se resiste a asumir el silencio. Los que nos encontramos en el ecuador de los cuarenta tenemos el privilegio de ser espectadores de excepción de una etapa marcada por los cambios. Se espera que los acontecimientos universales de 2008 generen riqueza económica y de imagen para Zaragoza y Aragón. Es éste quizás, un momento dulce, para los miles de aragoneses anónimos que vivimos aquí.

Y digo “quizás momento dulce”, porque no vaya a convertirse en agridulce, y lo que nos dan… al final nos lo quiten por otro lado. Respetemos las reglas del juego y no rebasemos nuestra capacidad de tolerancia. Aunque podría escribir más claro, de momento, me reservo el derecho de pensar.